EMILIO J. BREA GARCÍA
UN LUGAR PARA LA MEMORIA

1950-2014

CRONOLOGÍA

Emilio José Brea García fue arquitecto de profesión, crítico por pasión y ciudadano por convicción. La revista Arquitexto le rinde homenaje y celebra su innegable legado a la Arquitectura y el Urbanismo de la República Dominicana y el Caribe a través de esta cronología que recoge su vida y sus aportes, en recuerdo de su pasión por las fechas y su apego a mantener viva la memoria colectiva.

  • - Nace el 20 de agosto en San Francisco de Macorís. Hijo de José Gertrudis Brea Mena y Aída Ondina García Montes.

  • - Cursa su educación básica y media en el Colegio San Vicente de Paúl.

  • - Ingresa a estudiar Arquitectura en la UNPHU.

  • - Imparte clases de geometría en San Francisco de Marcoris.

  • - Continua sus estudios de arquitectura en la UASD.

  • - Crea grupos estudiantiles de arquitectura: Arquatro y 13 Taller

  • - Comienza a colaborar con artículos para el Listín Diario

  • - Comienza a colaborar con artículos para la Revista Ahora

  • - Artículos para El Nacional de Ahora

    - Arquitecto Director de Diseño para la firma PROESA.

  • - Productor - Conductor programa radial “Imágenes en Cristal”.

  • - Presenta su proyecto de grado: Santo Domingo: la Conservación de su Centro Histórico, crítica sobre el proceso de restauración de la Ciudad Colonial

    - Obtiene el título de Arquitecto en la UASD.

    - Gana el Premio Banco Nacional de la Vivienda por la Urbanización Constelación.

  • - Catedrático en la Universidad Central del Este.

  • - Se une al Grupo Nueva Arquitectura (GNA) invitado por Omar Rancier.

    - Realización del evento Arquitectura Contemporánea en la República Dominicana en casa de Teatro.

  • - Realización del evento Arquitectura 83 en la República Dominicana en casa de Teatro.

  • - Profesor Meritorio Universidad Central del Este.

  • - Co-editor de la HOJA de Arquitectura en el periódico El Siglo.

    - Director de relaciones públicas e internacionales de la Oficina de Patrimonio Cultural.

  • - Forma parte de la sociedad Brea & Rancier, Arquitectos Asociados, con Omar Rancier.

  • - Catedrático Universidad Iberoamericana.

  • - Nace su único hijo Andrés Brea.

    - Gana el Premio de Diseño Arquitectónico por la piscina Olímpica. Concurso Santiago, Grupo 4+1.

    - Coordinador por el GNA de la 1º Bienal de Arquitectura de Santo Domingo, , en la entonces Galería de Arte Moderno, hoy Museo de Arte Moderno.

    - Comienza a colaborar con artículos para Revista Arquitexto.

  • - Catedrático Escuela de Diseño de Altos de Chavón.

  • - Curso en el Preservation Institute Caribbean en Gainesville, Florida, con el patrocinio de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Oficina de Patrimonio Cultural.

  • - Gracias a su iniciativa se logra por el Decreto 503-88 instaurar el Día de la Arquitectura Dominicana.

    - Colaborador del texto: “Arquitectura para la salud: el caso dominicano”, La Habana, Cuba.

  • - Catedrático Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña

  • - Catedrático Universidad Católica de Santo Domingo.

  • - Catedrático invitado en la Universidad de Puerto Rico (UPR), recinto Río Piedras.

  • - Colaborador del texto: La Libertad de la estatua y El Jaragua y La Concha. Boletín Colegio Arquitectos de Puerto Rico, CAAPPR, San Juan. PR.

  • - Gracias a su iniciativa se instaura el 4 de agosto como Día del Urbanismo Dominicano mediante
    el Decreto 579-92.

  • - Colaborador del texto: Une architecture á la glorie de la conquete: le phare a Colomb, París, Francia.

  • - Colaborador del texto: Desarrollo Histórico de la Arquitectura en República Dominicana: La Vivienda en Centros Históricos. Quito, Ecuador.

  • - Colaborador en el programa Matutino Alternativo, producido y conducido por la Carmen Imbert Brugal.

  • - Ganador del Premio de Diseño Arquitectónico en la V BASD con el proyecto Mini Complejo Deportivo Club Juan Pablo Duarte, San Francisco de Macorís.

    - Fundador de la Sociedad de Arquitectos de República Dominicana, SARD.

    - Colaborador del texto Un Capítulo que falta en la Historia de la Arquitectura Latinoamericana, Revista Panamericana de Arquitectura, FPAA, Santiago de Chile.

  • - Ganador del Premio de Diseño Arquitectónico en la V BASD con el proyecto Mini Complejo Deportivo Club Juan Pablo Duarte, San Francisco de Macorís.

  • - Presidente de la Fundación Pro-Ciudad.

  • - Reconocimiento como Ciudadano Distinguido por la sociedad francomacorisana.

    - Comienza a colaborar para la revista Archivos de Arquitectura Antillana, AAA.

    - Colaborador para algunas vocesdel diccionario enciclopédico :“Diccionario Enciclopédico Aperta -Architettura e Societa Nel XX Secolo-”, Primera edición, Editorial Jaca Book, Milán, Italia.

  • - Colaborador del programa de TV “Nocturnal”, dirigido por Raúl Pérez Peña (el Bacho).

  • - Colaborador del texto: “El último monumento”, Onceava Asamblea Mundial del ICOMOS Internacional, Sofía, Bulgaria.

  • - Consultor PNUD para el Plan RESURE.

  • - Catedrático Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña.

  • - Colaborador del texto: El Palacio Nacional de la República Dominicana: 50 años de su Historia y Arquitectura de José Chez Checo. Santo Domingo, República Dominicana.

  • - Presidente de Inversiones Torreón del Fuerte S.A., empresa arrendataria del Fuerte Café San Gil, ejemplo del uso contemporáneo de edificaciones patrimoniales.

  • - Presidente de la Agencia de Viajes DeChepa Travel y las subsidiarias Enyola Cruises y De Bola Tours.

    - Consultor UNICEF para el diseño integral de17 parques infantiles en diferentes localidades del país.

  • - Vice-Presidente Consejo Nacional de Asuntos Urbanos (CONAU).

  • - Presidente de SIGLObal S.A.

    - Colaborador del texto Santo Domingo contemporáneo: historia y contexto político de una arquitectura urbana, Boletín Colegio Arquitectos de Puerto Rico, CAAPPR, San Juan, Puerto Rico.

  • - Miembro Fundación Erwin Walter Palm.

    - Reconocido como Profesional Destacado por la Federación Caribeña de Asociación de Arquitectos, FCAA.

  • - Miembro del equipo redactor de la Guía Arquitectónica y Urbana de Santo Domingo editado por la Fundación Erwin Walter Palm para la Junta de Andalucía, España.

  • - Co-Conductor del programa radial Voces y Sonidos de la Ciudad en CDN Radio, junto con el Arq. José Enrique Del Monte Soñé.

    - Reconocimiento como Colegiado Distinguido por el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores CODIA.

  • - Recibe junto a Omar Rancier el premio Henry Klumb, la más alta distinción que otorga el Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico (CAAPPR), por los aportes de GNA a la Arquitectura de República Dominicana y del Caribe.

  • - Miembro fundador del Cedarq, apéndice de Funglode.

    - Catedrático en la Universidad Católica Nordestana.

  • - Director de Planificación para el Desarrollo del Patrimonio Cultural, Secretaría de Estado de Cultura.

  • - Padrino de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica Nordestana.

  • - Colaborador del programa televisivo Metrópolis, conducido por Carmen Imbert.

    - Co-Autor del texto 60 años edificados 1947-2007 para Industrias Nacionales, INCA (ganó Premio de la Crítica 2008).

  • - Fue nombrado Hijo Meritorio del Ayuntamiento de San Francisco de Macorís.

  • - Presidente del Consorcio Turístico Cultural que organiza Congresos Ciudades Marítimas.

    - Co-autor del texto Arquitectura Popular Dominicana para el Banco Popular Dominicano junto al Arq. Víctor Durán Núñez. (ganador de premios Bruno Zevi y el XXIV Congreso de la Unión Internacional de Arquitectura en Japón, 2011).

  • - Ganador del Premio a la Teoría y Crítica de la Arquitectura y/o urbanismo dominicano en la X Bienal de Arquitectura de Santo Domingo.

  • - Colaborador Imágenes de Nuestra Historia, página web de Bienvenido Pantaleón.

  • - Publicación del libro El último monumento, narra “las vicisitudes” del Faro a Colón (1853 – 1992). Editado por el Banco Central de la República Dominicana.

  • - Colaboración en el libro Arquitectura en el mismo trayecto del sol, editado para la participación dominicana en la Bienal de Venecia 2014.

  • - Publicación del libro La Ciudad Episódica ediciones Cielo Naranja. Compilación de artículos publicados en la última década.

  • - Muere en Santo Domingo el día 11 de julio.

    - Acto de recordación “Celebrando a Emilio”. Sala Max Henríquez Ureña, UNPHU. Santo Domingo.


HOMENAJE

El 21 de agosto de 2014, un grupo de amigos de Emilio J. Brea García se reunieron en el salón Max Henríquez Ureña de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña para celebrar su presencia, “esa presencia tejida entre recuerdos y memorias, entre senti res y afectos”, como lo expresó su amigo inseparable, omar Rancier , al inicio del acto.


EFEMÉRIDES SELECCIONADAS
SOBRE ARQUITECTURA Y URBANISMO

La efemérides aquí presentadas forman parte de la producción intelectual de Emilio José Brea García y fueron preparadas en el año 2008 para la elaboración de las agendas de Arquitexto. En su conjunto representan una muestra más de su marcado interés por mantener viva la memoria colectiva en cuanto a hechos trascendentales de la historia urbana y de la arquitectura nacional e internacional. Emilio siguió trabajando y aumentando este documento hasta poco tiempo antes de su partida. Actualmente un grupo de sus amigos trabaja para materializar esa publicación que constituirá, sin dudas, un valioso documento para las presentes y futuras generaciones.


ARTÍCULOS

La obra escrita de Emilio J. Brea García se destacó por ser una invitación constante a reflexionar sobre los hechos urbanos, la práctica arquitectónica y la crítica social. Su vasto conocimiento le permitía abordar, de una manera certera y ponderada, prácticame nte cualquier tema relativo a la profesión y a la sociedad en general, con amplias referencias históricas, citando fechas, actores y autores. Present amos algunas de las colaboraciones editoriales realizadas para Arquitexto con la firme esperanza de este legado seguirá contribuyendo a forma r el pensamiento crítico de las actuales y futuras generaciones.


SUS AMIGOS

Amigos y colegas recuerdan a Emilio Brea con artículos dedicados a su memoria.

Emilio José Brea García: Semblanza con sentimientos

Texto: Omar Rancier (En el 64 aniversario de Emilio Brea)

Con Emilio mas que lamentar su partida lo que deseamos es celebrar su presencia, esa presencia tejida entre recuerdos y memorias, entre sentires y afectos. Emilio esta aquí entre nosotros y siempre lo estará.

Me apena esta nueva generación que no lo conoció; que no tuvo el privilegio de gozar de su chispa motivadora, de su reconfortante humor, un humor por momentos muy denso y salpicado de una fina ironía que no lo abandonó nunca. Esa generación que nos pregunta a cada momento que quién fue Emilio, evidenciando así una de las carencias que él mismo señalara insistentemente y que se refiere al conocimiento de los estudiantes, a esa perdida de la capacidad de la lectura y del interés de los nuevas generaciones, mas interesadas en Facebook, o Instagram que en arquitectura o cultura en general, que sufrimos lo que nos empecinamos en ser docentes y que Emilio siempre señalara como una evidencia de que las academias no estaban haciendo nada.

Quizás esa percepción hizo que se retirara, prematuramente, de la docencia. Que abandonara un poco decepcionado los talleres y aulas de instituciones- mea culpa- que no han sido capaces de apoyar las investigaciones y publicaciones y que hicieron que Emilio, y han hecho que muchos intelectuales con él, se acercara a las entidades financieras y comerciales para que les patrocinen sus publicaciones. Sólo, y eso hay que reconocerlo, la UCE, patrocinó aquella edición maravillosa de las 100 Hojas de Arquitectura, que debiera ser reeditada críticamente y comentada para que esas nuevas generaciones conozcan los aportes que un pequeño grupo, del que fuera parte importante nuestro Arquitecto, ha hecho al conocimiento crítico de la Arquitectura y el Urbanismo Dominicano.

Emilio siempre se vio a si mismo como el muchacho de San Francisco de Macorís, ciudad natal que amo y defendió con pasión chauvinista, que vino a la capital y se enamoro de la ciudad otra. Primer hijo de José Gertrudis-Tura-Brea Mena y Aida Ondina García Montes, el hijo de la Viuda, como alegremente se definía, el hermano de Teresa, llevó siempre el dolor de haber perdido su padre muy pronto. Sus primeros recuerdos de la ciudad otra- y de la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre- siempre los reconocía de mano de su padre.

De muy jovencito se integró a grupos de trabajos sociales, como la rama juvenil del club Rotario donde compartió con el Arq. Raúl de Moya, el Dr. Luis Rojas o con Haffe Serulle entre otros. Fue un joven alegre y fiestero, características que mantuvo toda la vida. Su gusto por las bebidas espirituosas se lo achacaba- siempre ocurrente- a que Doña Aida tenia su botellita de Brandy para mejorase de las molestias de su embarazo. Sin embargo el impacto que le causara a un vivaz joven de 15 años el levantamiento en armas de un grupo de valientes jóvenes que intentaron llevar la chispa ideológica y patriótica de la Guerra de abril a su querido San Francisco, sembró en él germen de una sensibilidad social que se fue acrecentando con los años. Cuando viene a estudiar aquitectura a Santo Domingo, entra primero, hacia 1967, en la UNPHU.

En una foto que cortésmente nos cedió el Arq., Atilio León, aparece Emilio en cuclillas frente a un grupo de estudiantes de Arquitectura de la UNPHU, que rodea al gran artista plástico y profesor Antonio Prats Ventós. Posteriormente pasa a la UASD donde termina sus estudios con una tesis muy critica sobre el proceso de restauración de la Ciudad Colonial, tan critica, que termino discutiendo con su mentor y asesor de tesis, Teódulo- Prisco- Blanchard con quien cultivó una firme amistad hasta el final de sus días, hasta ayer.

A Emilio lo conocimos en las aulas y la percepción que tuvimos al principio era lo que llamábamos en ese entonces “un tercio”, el alma de la fiesta. Estaba en algo que le apasiono toda su vida: organizando un viaje al congreso de la AIA en México. Los viajes para Emilio fueron una verdadera pasión y siempre relataba su primer viaje a Nueva York, donde llegó con 4 dólares en el bolsillo; posteriormente comenzó a presentar su verdadera esencia, aquella que Inés Aispún define de manera magistral, citando la canción de Georges Moustaki como un pesimiste gai, un optimiste amer (un pesimista alegre, un optimista amargo) y lo hace primero con la creación de dos grupos estudiantiles de estudio y posteriormente comienza a presentar su faceta critica en sus primeros artículos.

Emilio, parafraseando a Venturi, podría describirse mas como un arquitecto que hace crítica social que como un crítico social que es arquitecto. Su pasión era la arquitectura, y sobre todo la ciudad, que la veía como esa construcción social que había que mejorar exponiendo crudamente sus llagas al implacable sol de la critica sanadora.

Nuestra amistad se consolida con la invitación que le hice a que se incorporara al Grupo Nueva Arquitectura. Inmediatamente se incorpora al GNA, hicimos un equipo que pusimos en marcha una verdadera maquinaria de producción de textos críticos y de organización de eventos.

Nunca olvidare el tour de force que hicimos cuando estábamos organizando el evento Arquitectura’83 en la Republica Dominicana en 1983 y teníamos que preparar una conferencia, que titulamos- que Emilio tituló- “El Trasfondo de las Transformaciones Urbanas”, Emilio era experto en estos juegos de palabras conceptuales, y que luego publicamos en dos entregas de aquella maravillosa publicación que fuera las Hojas de Arquitectura. En aquella ocasión nos sentamos en el piso de la oficina del padre de Edda Grullón , en la Cesar Nicolás Penson, él en un rincón y yo en otro y comenzamos a escribir como locos, sin coordinar nada, al final de esa tarde pusimos juntos los dos textos y así lo presentamos. Este ha sido para mi uno de los trabajos publicados del que me siento mas orgulloso. Otro de los aportes al grupo de Emilio fue su trabajo en la publicación semanal que logramos hacer en un medio que recién se iniciaba en ese entonces con un grupo de los periodistas mas notables de nuestro país, ahí estaban Juan Bolívar Díaz, Ramón Colombo, Nelson Marte, Elsa Peña, Quiterio Cedeño, entre otros que nos permitieron invadir cada semana las instalaciones de El Nuevo Diario en la Av. Francia, donde nos sentábamos con los diagramadores a diseñar la pagina y a veces a escribir los artículos que publicaríamos, posteriormente y por iniciativa de Emilio, se logró que la UCE publicara el libro “ 100 hojas de Arquitectura” que prologara Placido Piña, que su uno de los que con mas entusiasmo apoyó las hojas y que publico brevemente una columna en la misma titulada “La otra carta”.

Al mismo tiempo que estuvimos en los aprestos de las publicaciones y los eventos del Grupo, Emilio y yo nos asociamos en una empresa – Brea & Rancier, Arquitectos Asociados- que funcionó más que como una oficina de arquitectos como una extensión del GNA, ahí trabajamos los proyectos la iglesia y el centro histórico de Bánica- donde se toma la foto con Moncito, el Castillo del Cerro en San Cristóbal y en 1991 , trabajamos una propuesta para mejorar los espacios del Faro a Colon, donde nace el interés de Emilio por ese edificio que culmina en su libro “El último monumento”.

Vino entonces la lucha por preservar el Jaragua, y la celebración del Seminario “La Arquitectura Moderna como Patrimonio Cultural”, donde un Emilio muy aireado ante la declaración de impotencia para salvar el Jaragua realizada responsablemente por el Director de Patrimonio Cultural, soltó un enérgico “ Entonces, por qué no renuncia”, de aquella confrontación Emilio salió como relacionador público de la Oficina de Patrimonio. Posteriormente dejamos la oficina, sin embargo seguimos unidos en dos proyectos que alentó hasta el final: las Bienales de Arquitectura de Santo Domingo y la Sociedad de Arquitectos de la Republica Dominicana. La idea de las Bienales la traje de la Bienal de Quito en un viaje que hice por Suramérica que hicimos con un grupo de estudiantes de arquitectura de la UCE que fuimos al congreso de la CLEFA que se celebro en Sao Paulo en 1983 y el Grupo y Emilio particularmente la hizo suya porque era la continuación lógica de los eventos del 81 – Arquitectura Contemporánea en la Republica Dominicana, realizado en Casa de Teatro -, y del 83- Arquitectura 83 en la Republica Dominicana, realizado en el Centro de Cultura Hispánica-que habíamos realizados.

Emilio siempre fue un impulsor de las iniciativas gremiales y fue de los fundadores de la SARD, y por su iniciativa y gracias a sus gestiones con la embajadora de Venezuela en ese momento, María Clemencia López de Jiménez y el apoyo del Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, el Arq. Eugenio Pérez Montás y del historiador José Chez Checo, se consiguió que se donara el antiguo Pabellón de Venezuela, obra de Alejandro Pietri, y aun propiedad del gobierno Venezolano, al Grupo Nuevarquitectura y, por invitación de nosotros, a la recién nacida Sociedad de Arquitectos.

Fueron iniciativas de Emilio desde el GNA el logro de la declaratoria de los días 3 de noviembre como el Día de la Arquitectura Dominicana y el 4 de agosto como el Día del Urbanismo Dominicano, gestiones de las que siempre se sintió muy orgulloso y siempre agradecido del apoyo recibido del Arq. Rafael Tomás Hernández. Brea recibió muchos premios y reconocimientos, pero uno que disfruto enormemente- disfrutamos- fue Premio Henry Klump del Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico en el 2003. Allí estuvimos de nuevo juntos tres amigos que por momentos nos distanciábamos, rodeados de un grupo de amigos puertorriqueños.

Emilio siguió escribiendo e inspirando a muchos: arquitectos, estudiantes, gente común. Logró publicar en vida dos libros importantes para la historiografía dominicana, La Vivienda Popular Dominicana, con Víctor Durán, editado por el Banco Popular y el Ultimo Monumento editado por el Banco Central, y después de su muerte, Cielonaranja de Miguel D. Mena, edita “ Santo Domingo, la Ciudad Episódica” una compilación de sus últimos artículos, ese libro “que Emilio nunca tuvo en sus Manos” como ha escrito Miguel. Anteriormente había sido parte del equipo que edita la Guia de Santo Domingo y 60 años de Construcciones. Fue un polemista nato, a veces obsesivo si se quiere, pero siempre correcto en su enfoque. Gestor cultural por excelencia cultivó amistades por todos lados; en Puerto Rico, donde tuvo una temporada como profesor, sentó cátedra de cómo hacer critica arquitectónica sin compromisos. y en Santo Domingo, demostró con los hechos que los sitios históricos pueden ser mas que una ruina que visitar, su Fuerte-Café San Gerónimo fue un modelo de la incorporación de usos contemporáneos en edificaciones históricas. Nunca le interesó el dinero y murió como vivió siempre de manera honesta y franca.

Fue un padre amoroso y enamorado de su hijo.

Mi relación personal con Emilio fue de total hermandad y comunión ideológica y profesional que se desarrolló con muchos disgustos y diferencias que siempre resolvíamos de la mejor manera, pues a veces la relación con Emilio, por su pasión, no era muy fácil; en mas de una ocasión tuve que mediar entre Emilio y amigos mutuos que se habían distanciado.

Su partida ha sido algo muy doloroso para mi. Pero como dije al principio: Con Emilio mas que lamentar su partida lo que deseamos es el celebrar su presencia, esa presencia tejida entre recuerdos y memorias, entre sentires y afectos.

Emilio en tango doble

Texto: José Enrique Delmonte Soñé.
(UNPHU, 21 de agosto de 2014)

I


Los domingos en la mañana era la llamada a Emilio. O la llamada de Emilio. Para hablar de la vida, de la no vida, de los sueños truncados y los sueños vigentes. Hablábamos de la crisis, de la eterna crisis, de los escondrijos de la rutina que combatíamos como villanos del tedio. De las cotidianidades que nos hacía similares, simples, él mucho más rebelde que yo, yo mucho más conservador que él. Él con ese combate verbal que exponía hasta para temas increíbles, yo con mis esfuerzos para encauzarlo por la serenidad del pensamiento. Ambos con tantas ideas y proyectos que los desarrollábamos en detalle cada domingo, en esos domingos que se espaciaban como se le espaciaba la vida, como se aletargaba y se apagaba, poco a poco, como una vela desprovista de cera, como una hoja caída sin savia, como una estela que se borra en segundos…

Y terminábamos en música, nuestra pasión, donde aprendía de él de los detalles que su memoria guardaba de la música popular, del feeling, de la estética brasileña, de la ópera y del jazz. Yo lo llenaba de novedades, él me asignaba las anécdotas, las vivencias, la cercanía de una humanidad que la música envolvía. Entre cafés mañaneros, recorridos urbanos, viajes en carreteras, noches de estrellas y constelaciones, entre convites de sonrisas memorables, siempre la música, nuestra compañera de siempre.

Un día hizo que me detuviera para escuchar una canción que él asumió como estandarte, como traductora de un tiempo tan confuso en que vivimos donde la letra servía como profecía, como irritante visualización de un mundo tan bizarro que se nos hace inalcanzable. ¿Cómo es posible que Enrique Santos Discépolo escribiera esa letra en 1934 con tanta lucidez y premonición sobre el siglo XX, me decía Emilio? Y con él escuché tantas versiones de ese tango tan extraordinario que define la visión de Emilio sobre el tiempo que le toco vivir: ¡Cambalache!


II


Se podría decir tantas cosas sobre Emilio José Brea García. Yo prefiero definirlo como “Caballero Andante”. No como un Quijote, sino como el mismo Quijote se autodefinía: ¡¡caballero andante!!: “[El caballero andante]…ha de ser casto en los pensamientos, honesto en las palabras, liberal en las obras, valiente en los hechos, sufrido en los trabajos, caritativo con los menesterosos, y, finalmente, mantenedor de la verdad, aunque le cueste la vida defenderla”. (El Quijote II, 18)


III


El 1 de julio de 2014 Emilio me escribió un minimensaje: “¿se te olvidó el camino de mi casa?” Esa tarde, como a las 3, lo visité. Me abrazó muy contento, me habló poco. Yo en cambio le hablé mucho, le comenté de nuestras trivialidades y de los planes en futuro en conjunto. Él me veía y sonreía con su cara larga, seca, con la sonda en las manos y con el cuerpo disminuido. Me habló de futuro, de mi propio futuro donde él esperaba verme, de tantos planes editoriales y de ideas. Me tuve que ir y dudé si tomarnos una foto, sentí que ya no habría otro momento pero aposté al optimismo y nos prometimos porvenir. Me miró con aquellos ojos que transmitían piedad y gracias. Nos abrazamos y sonreímos y le pedí que sanara pronto. Cuatro días después entró en su fase final. Estuve todos los días junto a él hasta su partida. Había terminado su historia y apenas comenzaba su inmortalidad… Entonces sólo pude transmutar ese vacío a través de la palabra. Y escribí lo siguiente:


Inminencias

A Emilio Brea, a propósito

La inminencia de las cosas
toca y disloca la ficción
como una hoja transparente de dos caras
como una espiga tamizada por la luz

La inminencia en el verbo
donde calas esas impávidas versiones
de breves apegos tiernos
de incesantes convergencias

La inminencia en el caos
la certeza en las visiones del allende
o en los quiebres del después
o en los trazos de distancias aun cercanas

La inminencia del asombro
en esos rizos que se antojan eternos
galopantes en descenso
hacia ese punto donde
se desnuda la inocencia

La inminencia en las cosas
-en sí mismo-
y al menos en la palabra
para parecer perpetuos.


IV


Astor Piazzola compuso en 1959 un tango dedicado a su padre a raíz de su muerte. Lo tituló “Adiós Nonino”. Ahora lo escucharemos por Emilio, para Emilio, con el título “Adiós Emilio”…

Emilio José Brea

Texto: Inés Aizpún.(Diario Libre 12 de julio de 2014)


Como el protagonista de la canción de Georges Moustaki, Emilio Brea era un "pesimiste gai, un optimiste amer". Un pesimista alegre, un optimista amargo. 

Hay que tener esa extraña mezcla de fuerzas en apariencia contradictorias para asumir su misión en la vida con tanto empeño. Con sueños tan realistas. 

Para Emilio la arquitectura tenía todos los ingredientes para ser apasionante. La pensaba y veía con los ojos de sociólogo, de urbanista, de político, de ciudadano. Era un individualista con decidido pensamiento social y comunitario. Un solitario que se medía siempre con parámetros de grupo.

Sufría la ciudad y sus problemas con verdadero enfado. Le irritaban las decisiones que se han tomado en las últimas décadas y la arrabalización de calles y sectores víctimas de las decisiones de políticos profesionales y/o por técnicos desinformados.

Y siempre tenía una idea, una propuesta de solución. Amaba la arquitectura popular y se recorrió el país buscando los últimos vestigios. Una esquina, un alero, una fachada, una columna de lo que él sabía ya irrecuperable. Cultivaba el sentido de lo perdurable y por ello fundaba o se sumaba a cuanta asociación, movimiento, escuela o grupo fuera necesario. Enseñar, conservar, diferenciar, respetar, innovar.

Sabía que la arquitectura y el urbanismo moldean nuestra forma de vida, de relacionarnos con los demás, que nos hacen vivir como vivimos. Y más que su profesión era su forma de vivir la vida.

IAizpun@diariolibre.com

El Libro que Emilio no tuvo en sus Manos

Texto: Miguel D. Mena

Toda desaparición será repentina pero la suya fue demasiado. Aun y convaleciente de operaciones e internamientos, esperábamos que su vuelta a los predios hospitalarios fuera una más. Fue la última, sin embargo. El arquitecto Emilio José Brea García, francomacorisano de nacimiento, gascuense por adopción, ciudadano/soldado de un Santo Domingo que se esfuma, contertulio en bares y calles, se nos ha ido el viernes 11 de julio.

El dolor se nos acrecienta porque justo el 27 de junio habíamos publicado su “Santo Domingo. La ciudad episódica”, una amplia selección de textos suyos sobre cuestiones de arquitectura y urbanismo, libro que ya no pudo llegarle a sus manos.

En enero del 2012 comenzamos la armadura de ese texto, que incluiríamos en la Biblioteca Urbana de Cielonaranja. Se trataba de artículos que Emilio había publicado en “Diario Digital” y en “Acento” en el último decenio: un repaso a las transformaciones de la capital dominicana al calor del “Nueva York chiquito”, la nueva gravedad de la constelación urbana a partir del peso del Polígono y sus torres, entre otros temas, hasta llegar a los efectos que sobre la Isla tuvo el trágico terremoto en Haití.

Emilio José Brea García confirmaba así su vieja vocación de pensador caribeño, en la senda de un Roberto Segre, pero sin descuidar a Aldo Rossi, a Henri Lefebvre y David Harvey. Dentro de las esferas de la arquitectura dominicana, una raza caracterizada especialmente por su dura piel –cada crítica puede ser un picoteo menos-, Emilio se perfiló como una de sus voces más agudamente críticas. Lo suyo combinó la defensa del espacio urbano, la recuperación de su memoria, como manera de ajustar un nuevo principio de identificación con el entorno urbano. Enfrentó a unas y otras autoridades municipales, señaló entuertos, motivó discusiones, la creación de colectivos y la organización de actividades. Se alegraba como un niño al recordar que fue él quien propuso “El Día del Arquitecto Dominicano”. No fue necesariamente un apóstol ni un mártir, porque a sus actividades intelectuales las acompañaba un constante asumir a pie la ciudad, tratandode disfrutarla, de interpretarla in situ.

Emilio no pudo tener en sus manos “Santo Domingo. La ciudad episódica”. Cuando buscábamos la vía más rápida –la dirección de un correo privado en los Estados Unidos, tomando en cuenta la zona de turbulencia que es el correo local-, sugirió que se lo enviara a un querido amigo suyo en Nueva York, Ángel Batista Belliard.

El último capítulo de este libro suyo se titula “A mis 60…” Es como un amargo testamento, donde trata de asumir su voz como si fuese colectiva. Es curioso que poco antes de su muerte, Le Corbussier haya escrito: “Tengo77 años y mi moral puede resumirse en esto: en la vida es preciso hacer. Es decir, hacer en la modestia, la exactitud y la precisión… Para ser constante se debe ser modesto, se debe perseverar. Es un testimonio de coraje, de fuerza interior, una cualificación de la naturaleza de la existencia… Contemplad también el cielo azul, lleno todo él del bien que los hombres han hecho, pues, al final, todo retorna al mar”.

A sus 64 años, el arquitecto Emilio José Brea García se ha quedado como voz, pensamiento, ejemplo. Ha vuelto al mar. Voz de una ciudadanía cada vez máslacerada, pensamiento sobre los alcances de nuestra urbanidad, y como ejemplo de intelectual consciente y solidario. El Le Corbussier de los 77 años con seguridad que también hubiese sido el suyo.

Pero Emilio se nos fue. Pero también, "algo queda", como en el poema de Vallejo.

Esperamos que sus planteamientos sobre la cuestión urbana puedan ser discutidos en el aula, alrededor de una mesa, y pensados para lo que fueron: el mejoramiento de nuestra condición urbana. Tanto este último libro suyo como sus estudio sobre el Faro a Colón y la vivienda popular, ojalá y puedan ser asumidos entre los estudiantes de arquitectura y urbanismo, entre aquellos que comprendan que el país y la nación son justamente eso: LA CIUDAD, esta ciudad.

Cielo Naranja

José Emilio Brea

Texto: Constantinos Saliaris

Sumido en una profunda consternación, no dejo de pensar y de sentir que Emilio se nos va a destiempo, porque el tiempo de Emilio era un tiempo de alegría, de ocurrencias, de la más pura manifestación de amistad sin dobleces, de solidaridad y de bonhomía.

Se nos ha ido a destiempo, porque quedan muchas batallas por librar, muchas campañas por emprender, muchas defensas que realizar y muchos entuertos por disipar.

Se nos ha ido a destiempo, porque queda mucho por enseñar, mucho por organizar, mucho por empezar y mucho por concluir.

Sin embargo, entiendo que el tiempo de Dios no es de medir con el nuestro: que el tiempo que Él le dio a Emilio podemos sentirlo poco e insuficiente, pero, ¡Cuanto le permitió y cuanto hizo Emilio! Su vida es ejemplo de que una vida intensamente vivida, como él lo hizo, arroja frutos que muchos en muchas vidas jamás vieron.

La suya fue una vida llena de pasión, un espíritu cultivado que no aceptaba mediatintas: defendía sin cortapisas a quien él le atribuía la razón y denunciaba lo incorrecto sin medir consecuencias que le fueran adversas. Vivía, pues, entre extremos, granjeándose la amistad sincera y el cariño de muchos y la ojeriza de otros que le vieron como el juez que dictamina apegado a la verdad y a la justicia.

Hoy, cuando ya Emilio ha trascendido a ese plano al que aspiramos llegar un día, le pedimos a Dios que lo reciba en Su Amor Puro y le rodee de paz, Su Paz, que tantas veces necesitaba su espíritu aguerrido e inquieto de luchador infatigable, pero de sonrisa diáfana, ¡Como siempre le recordaremos! ¡Hasta luego, Emilio, querido amigo!


VIDEOS

Homenaje de Estudiantes de UNIBE

Presentación del último monumento

Metrópolis